lunes, 14 de mayo de 2018

Streptopelia turtur

Dejo una fotografía sin valor artístico pero que, después de un intenso día de monte, me ha dejado un buen sabor de boca antes del regreso a casa. Se trata de una simple tórtola común (Streptopelia turtur) en la Sierra de Ayllón. Digo simple porque es un ave de sobra conocida en España; lo que no todo el mundo sabe es que esta hermosísima columbiforme atraviesa por un momento dramático en toda su área de distribución europea.

En las últimas décadas ha sufrido un severo declive poblacional: el abandono de las prácticas agrarias tradicionales y de la ganadería extensiva (lo que redunda en la pérdida de superficies herbáceas y puntos de agua mantenidos por pastores), además del uso de herbicidas, han puesto en jaque a la especie. A estos problemas hay que añadir, como siempre, la caza, a la que algunos se ve que no pueden renunciar.



jueves, 26 de abril de 2018

Un bicheo de primavera

Después de un par de semanas sin poder salir al campo, afrontaba aquel día de libertad completa con una feliz serenidad. El despertador sonó mientras aún era de noche, conduje bebiendo café y escuchando en la radio las estúpidas noticias del mundo de los hombres, y dos horas después me bajaba del coche en un remoto paraje con el sol apenas amanecido. Ya cantaban los pájaros: herrerillos, cucos, bandos de mitos. Observé con placer que el arroyo llevaba bastante agua: hacía cuatro años que no lo veía así. Más allá del sencillo placer de pasar toda la jornada caminando libremente por montes salvajes, sin caminos ni injerencia humana alguna, andaba con los ojos atentos a cualquier pequeño movimiento.

Las altas temperaturas y la abundancia de agua (además de lo paradisíaco del entorno) prometían un día productivo en cuanto a herpetos (anfibios y reptiles) se refiere. Tenía buenas vibraciones, pero los registros superaron las previsiones que llevaba en mente. Pude documentar ocho especies, tres de anfibios y cinco de reptiles, aunque sé que allí habitan muchas más que no pude descubrir, bien por sus costumbres o velocidad, bien por sus hábitos horarios. Dejo aquí una muestra fotográfica de algunos de estos seres maravillosos que pude observar, tan curiosos y sorprendentes en su variedad.

- Normalmente se utiliza la expresión "ojos de sapo" como calificativo despectivo. Yo debo tener el gusto atrofiado, porque pocas obras de la naturaleza me parecen más bellas que los ojos del sapo corredor (Epidalea calamita):



- Sapo común (Bufo spinosus), macho, encontrado al atardecer en el curso de un arroyo estacional. El pequeño tamaño les diferencia de las hembras:


- Dos ejemplares de lagartija ibérica (Podarcis hispanicus) soleándose en la mezcla de rocas y sillares de caliza de un remoto aprisco de pastores. Obsérvese la diferente librea, moteada en el macho, linear en la hembra:



- En el mismo muro en el que descansaban las Podarcis, distinguí desde lejos una pequeña forma negra. Me acerqué despacio, pensando en un principio que pudiera tratarse de alguna lagartija melánica. Cuál fue mi sorpresa al sorprender una Tarentola mauritanica, especie de geco que está expandiéndose de manera sorprendente a partir de los cursos fluviales. Dicen que es debido a la atemperación de las mínimas debido al cambio climático, pero lo cierto es que en este lugar es normal amanecer en invierno a quince bajo cero:


- Más abundante que las Podarcis hispanicus es en esta zona la lagartija colilarga (Psammodromus algirus). Como curiosidad, pude observar las gráciles capacidades natatorias de un ejemplar joven:



- Sabía que la culebra viperina (Natrix maura), de lejos el más abundante de los ofidios ibéricos, iba a aparecer por allí. Nunca dejará de sorprenderme la capacidad que tiene esta especie para adaptar su coloración al entorno en el que vive. Si abundan las algas, la Natrix maura serán verdes. Si las aguas son bermejas, serán rojas. Si como en este caso predominan los tonos pardos y arena, así serán las culebras:


Andaban por allí también el lagarto ocelado, el eslizón tridáctilo, la rana común, el sapillo moteado, la víbora hocicuda y varias especies más de culebras, pero no quisieron posar para las fotografías. Sin embargo me daba con un canto en los dientes. Como siempre, al regreso de una fructífera jornada de campo, pensaba en el privilegio que había tenido de poder estar allí, en aquel remanso de paz y tranquilidad, rodeado de silencio y vida salvaje. No desearía haber estado en ningún otro lugar, ni haciendo ninguna otra cosa.

"It is an incalculable added pleasure... to know, even slightly and imperfectly, how to read and enjoy the wonder-book of nature"
Theodore Roosevelt.


Equipo: Canon 600D con objetivo Tamron 16-300mm.

sábado, 7 de abril de 2018

Noche de corredores

Había pasado muchas veces por esa pista forestal estos dos últimos años, pero nunca había visto aquella charca, seguramente porque nunca hasta entonces había aparecido. El mes de marzo más lluvioso desde hace veinte años, según dicen, le había dado la vida. Se trataba de una hondonada rodeada de robles y prados verdes, protegida por algún roquedo. A su lado pasaba la pista. Serían las ocho de la tarde, anochecería en pocos minutos. La charca me daba buen pálpito. Dejé el coche en el arcén y esperé.

Al poco rato comenzó el concierto. Al principio fue algún pequeño tenor despistado que cantaba casi con vergüenza, como en un ensayo. Poco a poco tuvo respuesta. Encendí el frontal y vi cómo los sapos aparecían desde cualquier parte, brotando como pequeñas setas andarinas que hubiera brotado tras la lluvia. Pequeños pares de ojos brillantes que avanzaban a cómicos trompicones hacia la balsa, que salían de las rocas o que surgían de repente en el agua. Treinta, cuarenta, cincuenta sapos corredores (Epidalea calamita) acudieron a la charca y estallaron en cantos. Un par de sapos comunes (Bufo spinosus) se mantenían apartados de la vorágine. El sapo de espuelas (Pelobates cultripes) se limitó a cantar desde lejos. Demasiado para él.

- Diferentes machos cantando, un "criii criii criii" prolongado e insistente que recuerda al de los grillos. El amplio saco vocal les permite alcance suficiente como para reunirse. También poseen un grito de suelta que emiten los machos que se acoplan por error.






- Dos ejemplares con dibujo y coloración características. Por su corpulencia ligeramente mayor, el segundo es probablemente una hembra.



- Ejemplar atropellado en una pista forestal:


- Equipo fotográfico: Canon 600D con objetivo Tamron 16-300mm-

miércoles, 4 de abril de 2018

Mastina entre ovejas

Impresionante mastín hembra cuidando del rebaño. Tenía la serenidad de todo profesional bragado en un trabajo tan rutinario como difícil.

Sierra de Ayllón, Guadalajara.



domingo, 1 de abril de 2018

Fasters

Esta mañana, conduciendo de camino a la oficina, iba escuchando en la radio cómo los contertulios de Por fin no es lunes (Ondacero) comentaban que en Estados Unidos, y ya en España, existe gente que ve películas y series aumentándoles la velocidad en el reproductor. Incluso presumen de ello, como si poseyeran una habilidad especial. Constituyen un nuevo colectivo: fasters, "los rápidos". Supongo que debe tratarse de gente que vive tan atareada haciendo cosas de tan vital importancia para la humanidad que, pudiendo emplear treinta minutos en ver acelerado un capítulo, ¿para qué invertir los cuarenta y cinco del formato original? Me pregunto si así disfrutarán de las interpretaciones de los actores, de las pausas dramáticas de la narración, del papel que juegan la música y los efectos de sonido y, en fin, de todo el cuidado narrativo de la obra. No sé si únicamente lo que piden sus mentes es una sucesión de imágenes aceleradas que consumir para mantenerse entretenidas. No quiero ni pensar en cómo leerán los libros, si es que la pérdida de tiempo de implica la palabra escrita tiene cabida en mentes tan apresuradas. ¿Cómo disfrutará un faster un cuadro? ¿Cómo mirará al horizonte si sube una montaña?

El hombre moderno es cada vez menos interesante. Más allá de la anécdota, creo que esos ultra-evolucionados fasters ilustran muy bien cómo estamos perdiendo la capacidad de reflexión, la serenidad, la paciencia, el saborear la vida tranquila o el silencio. Veo diariamente cómo, para mucha gente joven, tales cosas les resultan aburrimientos sencillamente insoportables. Ellos prefieren otras motivaciones más contemporáneas, fundamentadas en la prisa y la inmediatez, con impaciencia, competitividad, nerviosismo, ímpetu... Sin capacidad creativa, estas nuevas dimensiones nos llevan a la degeneración intelectual, y trasplantadas a la naturaleza resultan en apresurados gregarismos estúpidos, como las estaciones de esquí o los inefables "corredores de montaña". Esas concepciones modernas de la vida, lúdicas y apresuradas, tan difíciles de comprender para unos pocos bichos raros, ya no digamos para todo aquel que haya aprendido las lecciones que enseñan la naturaleza y su orden, tan perfecto y sereno. 

No soy, desde luego, ningún Boone Caudill ni ningún Hugh Glass, pero he vivido mis experiencias, y cada año procuro conseguir pasar cincuenta o sesenta días totalmente solo en el monte. Como dice José Díaz en la película documental Cien días de soledad, todo un alegato a la reflexión y al amor por el silencio y la tranquilidad de la madre tierra, "la Naturaleza nunca decepciona". Cuando comprendes eso, aprendes a conocerte a ti mismo y a darte cuenta de que la soledad, la quietud y la belleza de la naturaleza son la auténtica esencia de la nuestra estancia aquí. De lo poco que merece la pena. Aprender a ver la vida despacio me parece, cada vez más, una capacidad humana en peligro de extinción.


miércoles, 28 de marzo de 2018

Crudeza

Bonito zorro carbonero portando una cabeza de corzo para dar cuenta de ella en lugar seguro. Imagen de fototrampeo.


viernes, 23 de marzo de 2018

Un grupo de supervivientes

Piara de jabalíes supervivientes a la última temporada de caza. A pesar de la distancia y de la falta de luz, la imagen de grandes animales corriendo libres por un llano, con árboles y nieve de fondo, creo que tiene gran fuerza.


La imagen fue tomada cerca de la localidad segoviana de Riaza. Es impresionante también, después de estos últimos temporales y de este invierno que afortunadamente se está estirando, la situación del Macizo del Pico de Lobo. Hacía varios años que no veía muchos lugares del Sistema Central Oriental con estas acumulaciones de nieve.


Fotografías tomadas con una Canon 600D con objetivo Tamron 16-300mm.