martes, 25 de julio de 2017

Los falsos paraísos del lobo: Zamora

Artículo publicado y difundido en prensa y redes sociales, dentro del marco de trabajo en Proyecto Lobo: Voluntariado para el Censo y Evaluación del Estado de Conservación del Lobo Ibérico.

LOS FALSOS PARAÍSOS DEL LOBO: ZAMORA

Si preguntáramos a naturalistas, investigadores o simples aficionados al lobo ibérico (Canis lupus signatus) sobre qué provincia o región  española es el “paraíso” de este animal, muchos de ellos contestarían que Zamora. Yo mismo pude ver allí algunos de mis primeros lobos y fue en sus caminos donde aprendí a reconocer sus rastros. En Zamora está la mítica Sierra de la Culebra y comarcas zamoranas como Sanabria, Carballeda, Benavente o Aliste son conocidas zonas loberas de siempre.

Sin embargo, la dolorosa realidad del lobo ibérico está tan patente en Zamora como en otros lugares. En este artículo se exponen y analizan datos publicados en el Boletín Oficial de las Cortes de Castilla y León (BOCCL-09-017872, Número 286, de 12 de junio de 2017, PE/004845-03/9, páginas 35.178-35.185) donde se desgranan los lobos muertos en el período 2010-2016 por diferentes causas.

Detrás de la frialdad de las estadísticas, se esconde el silencioso drama de una especie que parece no lograr escapar de la maldad del hombre: si antes el lobo era perseguido por ser considerado un rival para las gentes del campo, hoy en día en España al lobo se le mata por dinero.

ANÁLISIS DE LOS DATOS

Durante el período 2010-2016, la Junta de Castilla y León (en adelante JCyL) declara sólo en Zamora la cifra de 222 lobos muertos: 42 lobos atropellados, 3 lobos abatidos por furtivos y 177 lobos abatidos por cazadores. Analicemos estos datos con detenimiento.

Atropellos

Una de las principales causas de mortalidad no natural de varias especies de mamíferos son los atropellos. Algunas como el tejón(Meles meles) o el erizo(Erinaceus europaeus) son particularmente vulnerables. En cuanto al lobo, analizando los datos de Zamora que declara la JCyL, vemos que también el cánido sufre una tasa de muertes por atropellos más allá de lo tolerable: 42 ejemplares han sido encontrados atropellados en seis años.

En España, las soluciones que ofrece la administración ante la mortalidad de la fauna en las carreteras son testimoniales o sencillamente no existen. Es cierto que la mayoría de atropellos se dan en carreteras secundarias, donde son difícilmente evitables. Ahora bien, es necesario apreciar que dado el elevado número de lobos muertos por atropello en el periodo referido y teniendo en cuenta la escasez natural de esta especie, no somos capaces de entender cómo no se sustrae esta cifra de los desmesurados cupos de caza oficiales autorizados por la JCyL: una manada puede sufrir bajas por atropello y después tener que soportar la presión permanente de la temporada de caza. Pero como veremos más adelante, matar lobos es un negocio muy lucrativo y sustraer 42 cánidos de los cupos habría limitado lucros económicos. Ni que decir tiene que es físicamente imposible encontrar todos los lobos que mueren atropellados, con lo debemos estimar la cifra oficial al alza.

Furtivismo

La JCyL ofrece la ridícula cifra de 3 lobos abatidos por cazadores furtivos en el período 2010-2016, registrados todos  con la “causa probable” de “disparo no legal”. En este apartado no podemos hacer más comentarios de lo cómica que resulta esta cantidad, pues la persecución ilegal del lobo en España es algo tan rutinario como la legal. No somos capaces de entender cómo la lucha contra el furtivismo únicamente ha sido capaz de registrar 3 casos en seis años. En el Boletín autonómico no se habla de envenenamientos, cepos o lazos, ni se tienen en cuenta casos como el del lobezno de Latedo, muerto a palos por un ganadero.

Se da la circunstancia de que una de las explicaciones peregrinas con que la JCyL comenzó hace años a justificar el establecimiento de cupos de caza del lobo (143 permisos anuales para la Comunidad Autónoma a fecha de hoy, 40 para Zamora) era paliar el furtivismo. El cinismo de esta cruel ironía de cifras no necesita comentarios.

Caza

La caza es una de las facetas más siniestras de la relación de la sociedad con la fauna salvaje, y en el caso del lobo en Castilla y León la realidad es escandalosa. Como se ha explicado más arriba, desde hace años la JCyL autoriza un cupo anual para la caza del lobo. Según Ecologistas en Acción, el reparto de permisos “no detalla la metodología empleada para decidir el número de lobos a abatir“. Básicamente, todo se reduce a que cada coto tenga su cupo. Esta práctica no es selectiva, está sobredimensionada y es contraproducente para la conservación de la especie, sin entrar en las consideraciones morales.

La principal consecuencia de la caza para una manada de lobos es su desestructuración, con lo que pierde su capacidad venatoria, los ejemplares inexpertos quedan desvalidos y aumenta su tendencia a atacar al ganado. Los cazadores no distinguen entre los lobos y, en caso de poder hacerlo, van a optar siempre por eliminar a los individuos más fuertes (alfas del grupo), lo cual tiene efectos dramáticos, tanto inmediatos (desintegración de la manada) como para el futuro de la especie (cada lobo cazado, además de un crimen execrable, es una joya genética que se pierde).

La JCyL dice en su Plan de Conservación y Gestión del Lobo que uno de sus objetivos es “fomentar al lobo y a su imagen como un recurso socioeconómico que favorezca el desarrollo rural”. Que sepamos, el único fomento del lobo como recurso que hace esta administración es matarlo: incluso en el “Centro del Lobo” de Robledo de Sanabria, un supuesto espacio dedicado a la conservación de la especie, se hace apología directa de la caza del lobo para manipular a escolares y turistas.

En dicho Plan de Conservación también se pretende “auspiciar la investigación científica sobre su biología, ecología y comportamiento, y la divulgación al público en general de todos estos conocimientos”. La única divulgación que ha hecho la Junta es el censo de la especie, realizado por empresas consultoras y científicos contratados sin seguir un criterio técnico ni científico adecuado. Sus datos dan intencionadamente un número de lobos muy superior al real, con el único fin de poder justificar su caza.

Es necesario aclarar que en España se contabiliza cada grupo reproductor con la cifra de 9-11 lobos. Las manadas de lobos son sistemas dinámicos y estimar una cifra como media va a darnos siempre una población por encima de la real. En este punto hay que hacer ciertas consideraciones. Como hemos visto, los censos oficiales (de la JCyL y del Ministerio) no son válidos porque emplean una metodología poco precisa: no es raro que se contabilicen tres manadas donde realmente sólo existe una. A esto hay que añadirle que los grupos familiares raramente tienen 9-11 lobos, sino que la cifra real es de 6-7 ejemplares, generalmente menos. El resultado es que la administración cuenta 30 lobos donde realmente puede haber poco más de 10. En función de estos datos se asignan los cupos de caza.

Pero, ¿por qué motivo un gobierno puede fomentar, en la Europa del siglo XXI, una práctica inmoral y anticientífica con una especie amenazada? Para encontrar la respuesta no hay más que informarse acerca de cómo se adjudican los permisos de muerte. Después de una subasta pública, los cazadores pagan altas sumas por el derecho a matar un lobo, cantidades que pueden superar los 4.500 euros. Las justificaciones esgrimidas (reducir el conflicto con el ganado o paliar el furtivismo) son falsas, desmontadas por la más simple lógica científica y la evidencia económica. Detrás de todo está como siempre el lucrativo negocio de la caza: al lobo se le mata por dinero.

Finalmente, los datos de la JCyL confirman que la mayoría de los lobos cazados en Zamora lo son en la modalidad de “espera/aguardo”. Es sencillamente imposible matar tantos lobos haciendo esperas: resulta más que evidente que para ello se recurre a cebaderos artificiales, como se lleva denunciando muchos años. ¿Qué responsabilidad tienen aquí los celadores de la Junta? ¿Los agentes medioambientales no saben nada de esto? ¿Por qué nadie habla claramente de lo que ocurre? Las empresas de ecoturismo que llevan a la gente a ver lobos a estos cebaderos, ¿desconocen que después se mata allí mismo a esos lobos? Está demostrado que sí, pero esto no parece significarles ningún conflicto moral.

Conclusiones

Los depredadores apicales son escasos por naturaleza y es ecológicamente imposible que exista superpoblación de los mismos, dada su profunda territorialidad. En el caso del lobo, la manada es un sistema complejo donde entran en juego le aprendizaje y la experiencia de los ejemplares: existen innumerables trabajos científicos que demuestran que una manada fuerte y mantenida en el tiempo no tiende a atacar al ganado doméstico, a la vez que ejerce una labor ecológica fundamental para la salud de los ecosistemas. Protegiendo al lobo, conservamos todos los elementos del medio en el que vive. Matar lobos logra todo lo contrario.

Ninguna de estas consideraciones merece ser tenida en cuenta por la Junta de Castilla y León, obsesionada en fomentar y justificar la caza del lobo. Su consejero de Fomento y Medio Ambiente, Suárez Quiñones, al igual que la actual ministra, García Tejerina (ambos del Partido Popular) concentran sus esfuerzos de conservación en viajar a Europa para solicitar poder matar más lobos, citando palabras textuales de la ministra.

Hemos querido analizar estos datos oficiales de la provincia de Zamora dado el carácter emblemático que tiene esta región entre los aficionados al lobo. Vemos que ni siquiera allí se hace una gestión responsable de la especie ni se dedican esfuerzos mínimos para su protección y conservación. Una especie irremplazable, patrimonio de todos, está sometida a los intereses económicos del negocio de la caza y a raspar un puñado de votos. Zamora es, como casi todos los demás, un falso paraíso para el lobo ibérico. Una intolerable situación que tiene que cambiar.

Abraham Prieto.
Proyecto Lobo-Voluntariado para el Censo y Evaluación del Estado de Conservación del Lobo Ibérico.

jueves, 20 de julio de 2017

Garza real

Las esperas de fauna siempre dan resultados. Después de pasar una hermosa mañana fotografiando somormujos lavancos en sus nidos flotantes, apareció sobrevolando las aguas espejadas una pareja de espectaculares garzas reales(Ardea cinerea).

Ver llegar de frente las dos grandes aves con sus aleteos poderosos y profundos es una imagen inolvidable.

domingo, 16 de julio de 2017

Un joven cazador

Continuando con los raposos, joven zorro de este año cazando ratones y topillos en una pradera. Pese a su juventud ya mostraba una gran habilidad, aunque le costó reconocer la figura del fotógrafo oculto entre las jaras.
 
Sierra del Alto Rey, Guadalajara.



domingo, 9 de julio de 2017

No es un chacal en la llanura

No es un chacal en la llanura, ni un coyote en la pradera, sino un zorro alcarreño.

Sierra del Alto Rey, Guadalajara.

viernes, 30 de junio de 2017

Nota de prensa - La indefensión del lobo en Guadalajara

Comparto aquí la Nota de Prensa original que Fernando Palacios, Ángel Sánchez, Raúl Ablanque y Abraham Prieto, miembros de Proyecto Lobo-Censo Lobo Ibérico, hemos dado a fecha 30-06-2017 en una rueda de prensa en la Asociación de Prensa de Guadalajara:


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NOTA DE PRENSA (30-06-2017)
La indefensión del lobo en Guadalajara

El Proyecto Lobo-Voluntariado Nacional para el Censo del Lobo Ibérico detecta, contra todo pronóstico, reproducción en el único y mermado grupo de lobos de Guadalajara y solicita a la administración medidas inmediatas de protección.

Hemos detectado la presencia de una loba recién parida en las estribaciones más orientales del Sistema Central, entre Atienza y Sigüenza. Los dos miembros de la pareja reproductora parecen haber sobrevivido a los desgraciados hechos del pasado año. El trabajo de campo se ha llevado a cabo con la máxima discreción; la observación de la hembra ha tenido lugar a una distancia prudencial del área de cría sin interferir lo más mínimo en los animales.

Se ha decidido hacerlo público tras el desastre acaecido en 2016, cuando la mayor parte del grupo fue exterminado presuntamente por disparos o envenenamiento. Hasta la fecha la administración regional no ha sido capaz de esclarecer lo sucedido. Así pues, la noticia sólo nos lleva a la cautela y el pesimismo: los escasos lobos alcarreños se encuentran en un estado de indefensión total frente a la persecución humana, motivada por la indolencia de una administración que incumple sistemáticamente las leyes europeas y autonómicas.

Consideramos que la actual situación extrema requiere la adopción inmediata de una serie de medidas concretas para la protección del lobo:

- Es imprescindible la redacción, aprobación y ejecución de un Plan de Recuperación de la especie en la provincia(obligatorio desde 2004) así como el cumplimiento de la legislación regional sobre especies protegidas, ya que el lobo ibérico está incluido en el Catálogo Regional como especie en peligro de extinción desde 1998.

- Declaración de ZEC(Zona Especial de Conservación) del territorio de los lobos, según obliga la Directiva Hábitats, con la consiguiente adaptación e integración de los usos humanos en la restauración y conservación del hábitat de la especie prioritaria.

- Debe ejecutarse un plan de prevención y vigilancia exhaustiva contra el veneno en el territorio de los lobos, ya que el veneno es un problema recurrente en varios cotos de caza de la provincia.

- Solicitamos igualmente la declaración de área crítica en todo el territorio de la manada con exclusión de caza, de manera que se garantice su tranquilidad durante todo el año.

- De igual manera es imprescindible la vigilancia exhaustiva de todas las modalidades de caza, incluidas las nocturnas: durante el último año de trabajo hemos detectado continuamente caza menor y monterías sin vigilancia en zonas con presencia de lobo, incluyendo aguardos de corzo estos días en plena área de cría del grupo.

- Valoramos como innecesarias y peligrosas las políticas de captura con lazos y cepos para el marcaje con collares GPS, como la campaña llevada a cabo el pasado año 2016. Estas actuaciones no tienen justificación científica razonable y son violentas, estresantes y peligrosas para los lobos. La colocación de collares a los individuos para peritar ataques al ganado o para la persecución del furtivismo es contraproducente, ya que convierte a estos lobos en objetivo de los cazadores furtivos que seleccionan lobos con collares y hackean las frecuencias para hacer daño a la investigación y a la especie.

- Suspensión inmediata de la alimentación artificial de los lobos por parte de la administración. Hemos constatado que ésto se realizó con este grupo de lobos el pasado año y se realiza actualmente junto al área de cría con restos de animales salvajes y domésticos, provocando graves alteraciones en el comportamiento de los lobos(aumento de la querencia por el ganado por habituación, ruptura de la jerarquía de la manada y del aprendizaje en la caza de presas silvestres, etc.)

Estas medidas son de extrema urgencia dado que el lobo lleva más de veinte años intentando establecerse en la provincia y no lo ha conseguido: todos los grupos anteriores han sido muertos sistemáticamente por la caza y el veneno. Pese a que el lobo está estrictamente protegido al sur del río Duero y está catalogado como “Especie Prioritaria” en la Directiva Hábitats de la Unión Europea, en Guadalajara nunca se ha desarrollado el obligatorio Plan de Recuperación.

El lobo ibérico es una especie clave para el equilibrio ecológico y su presencia en los ecosistemas de Guadalajara es hoy indispensable para su correcto funcionamiento natural, debido a su papel como regulador de las poblaciones de ungulados salvajes. En nuestra provincia existen varios espacios naturales protegidos con una alta potencialidad por la existencia de poblaciones ungulados salvajes donde el lobo puede y debe vivir: Sierra Norte, Alto Tajo, Parameras y serranías de Molina. La administración regional tiene la obligación legal y el imperativo moral de poner fin al desamparo del lobo y garantizar su prosperidad en nuestro territorio.

Para lograr estos objetivos es indispensable que la sociedad de Guadalajara se involucre y se vuelque en el esfuerzo de conservación, haciendo ver a la administración de Castilla-La Mancha que se deben tomar medidas eficaces para la protección del lobo en Guadalajara.

Queremos agradecer a los guadalajareños, tanto del medio rural como del urbano, la impagable ayuda, simpatía y apoyo que están brindando a nuestro proyecto, así como felicitar a los Agentes Medioambientales por su trabajo, profesionalidad e interés en la protección de la especie a pesar de la carencia de medios humanos y materiales y la falta de apoyo institucional.

Finalmente, destacamos que el proyecto de voluntariado de Guadalajara se ha configurado como una herramienta potente de formación y especialización para el conocimiento del lobo y la biodiversidad, y para informar a la sociedad de los hechos más relevantes que se observen. El proyecto también tiene la vocación de colaborar con la administración de Castilla-La Mancha en el ámbito de conservación del lobo y la biodiversidad.

Fuente y firma:
            Proyecto Lobo - Voluntariado Nacional para el Censo del Lobo Ibérico y Evaluación del Estado de sus poblaciones.

Este proyecto de Ciencia Ciudadana nace en 2015, impulsado, coordinado y dirigido por Fernando Palacios y Ángel Manuel Sánchez desde el Departamento de Biodiversidad y Biología Evolutiva del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid(MNCN-CSIC)

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- Imagen de la loba recién parida obtenida mediante fototrampeo:




- Enlaces de la noticia aparecidos en la prensa digital:


*Es necesario puntualizar que algunos medios exponen que solicitamos que el territorio de los lobos sea "zona ZEPA"(Zona de Especial Protección para las Aves), lo cual no tendría sentido, cuando nosotros hemos expuesto en la nota y durante la rueda de prensa "zona ZEC"(Zona Especial de Conservación).

Aparte de este pequeño desliz, personalmente y en nombre del Proyecto quiero agradecer el buen tratamiento de la noticia.

jueves, 22 de junio de 2017

Vocabulario y términos cinegéticos (I)

Siempre he encontrado atractiva la infinita variedad de palabras que tiene el castellano para definir las riquezas del mundo de la caza. Yo mismo utilizo con frecuencia muchos de esos vocablos cuando escribo o en el día a día. Siempre me han gustado especialmente “vareto”, que define a los ciervos de un año con dos únicas cuernas rectilíneas, y sobre todo “macareno”, para los grandes machos viejos y solitarios de jabalí. Existe en el glosario de términos cinegéticos toda una colección de palabras bellas que han evolucionado en el tiempo a la vez que esta noble actividad inmemorial tan antigua como el hombre. Me vienen a la mente palabras y expresiones como alicortar, collera, descaste, aguardo, batidor, ir cogío, trezna, encame, enfajar y otros tantos, hermosas palabras cazadoras, un diccionario técnico y particular de gran valor.

Sin embargo, más allá de la belleza del lenguaje o de su aparente elegancia, se oculta como siempre la única y cruel realidad de la caza, habitualmente edulcorada en todos estos términos y palabras que aparecen con frecuencia en prensa y conversaciones cotidianas, haciéndonos olvidar que cazar es simplemente matar animales por diversión o negocio. Pese a la cada vez mayor sensibilidad social por los animales y el medio ambiente, he observado durante los últimos años una preocupante tibieza general frente a todas estas práctica crueles, o bien una tendencia a asumirlas como razonables o legítimas, especialmente entre gente joven.

Muchos ciudadanos, dentro de su ignorancia sobre el placer y disfrute que puede generar tirotear animales indefensos, pueden asumir que la caza sea una afición necesaria y normal cuando no lo es. Así pues, en este artículo vamos a ver coloquialmente a qué se refieren en realidad algunos de los términos cinegéticos más en boga en nuestros tiempos, ese vocabulario propio de la caza que todos vemos a diario en los medios de comunicación y redes sociales:

- Alimañas y Control de Predadores: “alimaña” es un término hoy plenamente vigente en la España rural(incluida su prensa) que hace referencia a todo tipo de depredadores. Engloba principalmente al zorro y al meloncillo pero incluye también al lobo, a todas las especies de mustélidos, a las aves rapaces, los córvidos y ahora también a cormoranes, garzas y nutrias. Después de los oscuros años de la Dictadura y sus “Juntas de Extinción de Alimañas” (bandas de asesinos profesionales dedicados a aniquilar a los animales más valiosos de nuestra fauna), actualmente en España esto sigue existiendo bajo el eufemismo de “Control de predadores”.

- Caza con galgos: práctica prohibida en la mayor parte del mundo por su crueldad inherente con estos perros. Todo español que se precie ha visto o tenido noticia de los galgos ahorcados o tirados en pozos a las afueras de los pueblos. Cuando el galgo pierde facultades con la edad y se le escapan las liebres deja de ser útil para el galguero: según datos de la asociación “SOS Galgos”, en España se abandonan o son asesinados más de 50.000 galgos al año.

- Caza con arco: hoy en día es preocupante cómo esta modalidad de caza es vista como una práctica noble y respetuosa incluso entre población urbana con un alto nivel de formación. Los cazadores que la practican se autodefinen como “cazadores de verdad”, al prescindir de las armas de fuego. Sin embargo, la caza con arco causa heridas terribles a los animales y pocas veces mortales al primer disparo, con lo que es común tener que perseguir a la presa, que se desangra durante horas en el mejor de los casos. No son extraños los hallazgos de corzos con flechas clavadas en la cabeza y el cuerpo, que permanecen ahí para siempre causando gran agonía. Ésta salvajada está siendo promocionada por algunas comunidades autónomas para controlar poblaciones de jabalí cercanas a los núcleos habitados.

- Cazador furtivo: cazador que no respeta las Leyes de Caza establecidas, aunque entre legalidad e ilegalidad hay una frontera muy frágil; no hay más que darse una vuelta por páginas de cazadores o escucharles en los bares para darse cuenta de lo que harían si pudieran. El furtivismo está íntimamente ligado a la caza legal: se estima que más de 9.000 animales mueren anualmente en España por cebos envenenados(en los cotos) y más de 4.000 aves protegidas son recogidas después de haber sido disparadas por cazadores(probablemente sólo se encuentra uno de cada cuatro ejemplares abatidos).

- Cazador profesional: aunque parezca mentira, esta figura existe. Se trata de una especie de gestores o agentes con una extensa red de contactos adinerados y peces gordos a los que les gusta que les lleven a cazar de la mano a matar al animal más espectacular posible. Los cazadores profesionales son esos tipos que aparecen con frecuencia en las fotos junto a los asesinos ricachones que posan junto a cadáveres de leones, leopardos, jirafas o elefantes. Se trata de un negocio extremadamente lucrativo que mueve muchísimo dinero. En España, algunas agencias hacen esto con los lobos y ya están solicitando hacerlo con los osos. Es complicado dar más asco.

- Control poblacional: término que pudiera parecer íntimamente ligado al de descaste, “control poblacional” se utiliza hoy en día para solicitar(y conseguir) de las administraciones matanzas indiscriminadas de animales supuestamente incómodos para un determinado sector. A modo de ejemplo, en Asturias se matan diariamente cormoranes por las demandas de los pescadores o lobos por las demandas de los ganaderos. Nunca se dice que los animales abatidos son meros chivos expiatorios de los que piden matarlos para ocultar los verdaderos problemas del campo, de los que ellos son responsables. Los cazadores, por supuesto, siempre están dispuestos a socorrer a sus desamparados amigos como los guardianes del medio rural y la diversidad que son. A base de plomo.

- Daños colaterales: ruego se me permita incluir aquí éste término militar, pues al fin y al cabo hablamos de plomo y muerte. Se estima que en España mueren cada año más de 40 personas durante el ejercicio de la caza(no exclusivamente cazadores), unas 15 sufren graves heridas con invalidez grave y cerca de 1.000 sufren otras lesiones de diversa consideración. En este violento contexto, son frecuentes los casos de amenazas a ciudadanos, senderistas, ciclistas o agentes forestales que se topan de cazadores. Los encañonamientos, amenazas graves, agresiones y coacciones por parte de los cazadores a los ciudadanos son constantes y por supuesto sin consecuencias legales.

- Descaste: éste término cobarde aparece con frecuencia en la prensa escrita y digital. Descaste significa “matar porque hay muchos”. Las estimaciones no son válidas: he conocido cazadores que en un coto censan 300 perdices cuando realmente no había apenas 50; acabar con todas no les preocupa porque entonces las sueltan de criadero. En los descastes todo vale: ciervos, jabalíes, conejos, urracas, zorros, etc. Los cazadores nunca plantearán una gestión eficiente del equilibrio ecológico de otra manera que no sea descastando a tiros.

- Ecolojetas: es el insulto de moda dentro del sector cinegético para todo aquel que no comulgue con sus sanguinarios argumentos. Dentro del imaginario del cazador español, todo buen ecolojeta es además maricón y podemita. No importa que se trate simplemente de una persona sensibilizada con la naturaleza o de un doctor en biología que lleve toda la vida trabajando en la conservación. Curiosamente la caza, negocio sucio donde los haya, muchas veces subvencionado a fondo perdido, es muy dada a criticar que los ecolojetas lo son únicamente por dinero.

- Emergencia cinegética: imagínense a un cazador tranquilamente en su casa. Alguien le llama por teléfono y le dice “se ha declarado tal pueblo zona de emergencia cinegética por el exceso de población de conejos y ciervas”. El cazador, preocupado por conservar la Naturaleza, sale corriendo para salvar el mundo rural y natural, armado hasta los dientes por supuesto, sin siquiera despedirse de su señora. Bromas aparte, la declaración de una zona como “emergencia cinegética” supone dar permisos para cazar todo el año. Generalmente, estas “emergencias” son provocadas por agricultores-cazadores que junto a su sembrado ceban fauna salvaje artificialmente y a propósito para que les destrocen la cosecha. Así cobran una compensación y pueden matar cuando quieran o cobrar por el coto. En el mundo de la caza está todo muy bien hilado.

- Licencia de caza: hoy en día se trata de un mero trámite fraudulento. No hay nada más fácil que hacerse cazador, ya que conseguir la licencia suele carecer de pruebas prácticas, en algunas comunidades ni siquiera hay examen de conocimientos y en otras como Galicia es tan sencillo que “basta con acertar la mitad y los errores no restan”. Muchos psicotécnicos se aprueban bajo coacciones de los compañeros del novato al examinador. Hasta el más tonto puede ser cazador, ya no digamos los violentos.

- Media veda: actualmente, la media veda es una de las realidades criminales más infames de la caza. Prohibida en la mayoría de países de nuestro entorno y en varias comunidades autónomas, la media veda no es más que un permiso para “matar para desahogarse” hasta que empiece la temporada.  Dependiendo de la comunidad, se abre en agosto o septiembre, cuando la mayor parte de las especies a tirotear están todavía en período reproductor; en general se autoriza matar codorniz, tórtola común, zorro, corneja negra, urraca o gaviota patiamarilla, entre muchas otras. Especies la mayoría sin interés culinario alguno, que se matan por puro placer. Muchas de las especies víctimas de la media veda se encuentran en plena migración, pero hablar con un cazador de la bajeza moral que es matar una torcaz que ha viajado hasta su puesto de tiro desde Noruega es perder el tiempo. Además, no hay que olvidar que las poblaciones de tórtola han descendido dramáticamente un 25% en los últimos años o que la codorniz en muchos lugares se encuentra en una situación más que precaria. Nada de eso no importa.

- Plomo: el plomo(Pb) es un elemento altamente contaminante que ha provocado graves alteraciones ecológicas en ecosistemas vulnerables como los humedales. He visto a cazadores entrar en trance cuando les dicen que sería necesario cambiar el compuesto de la munición. A modo de dato objetivo, a finales de esta pasada temporada 2016-2017 se hizo una tirada de zorzales en Extremadura donde se mataron 4.000 zorzales(en una mañana) para lo que fueron necesarios más de 10.000 tiros de escopeta: esto son 250 kilos de plomo en el monte. Creo que sobran las palabras.

- Rehala: los perros de rehala, generalmente podencos, pasan la mayor parte de su vida encerrados entre sus propios excrementos sin apenas ver la luz, condenados a una existencia de violencia y desesperación. Todo el mundo habla del genocidio de galgos cada mes de febrero pero nadie habla de los podencos y otros perros de caza, considerados meros objetos, de los cuales no he podido siquiera encontrar cifras de las tasas de abandono o muerte.

Cuando quise redactar este artículo pensé en limitarme a una serie de definiciones realistas de los términos cinegéticos más populares, como “montería”, “rececho”, “ojeo“, “precinto” o “subasta”; pero para conocer la oscura pero lucrativa realidad que hay detrás de ellos no hay más que informarse un poco en internet, aunque advierto que hay que tener la piel muy dura y el estómago a prueba de bombas. Así pues he decidido limitarme a un puñado de términos del vocabulario de la caza que hoy en día aparecen con frecuencia en la prensa o las redes sociales y que no sabemos valorar como realmente merecen.

La caza es un constante atentado legalizado contra todos los aspectos de conservación del medio ambiente, restauración de hábitats naturales, leyes europeas, bienestar animal y aspectos socioeconómicos que puedan plantearse. Innumerables informes científicos e incluso sentencias del Tribunal Supremo dejan claro que la caza no sólo no favorece el equilibrio ecológico ni ayuda al mundo rural sino que hace todo lo contrario. Así pues, ante la constante y desvergonzada sarta de mentiras y manipulaciones gracias a las cuales sobrevive este tétrico sector, la sociedad civil debe estar informada y tener argumentos sólidos para posicionarse con determinación.

lunes, 19 de junio de 2017

Carreteras secundarias

El drama de las carreteras secundarias. Estos viales no son circuitos y exigen que se conduzca despacio por ellos, sobre todo al amanecer y el atardecer. El zorrito de la imagen no ha tenido la oportunidad de vivir ni siquiera tres meses.
 
Si puede hacerse con seguridad, es conveniente retirar el cadáver del asfalto para que los animales que acudan a él(otros zorros o rapaces) no se expongan a un nuevo atropello.