viernes, 12 de febrero de 2021

La protección del lobo no está garantizada

Comparto aquí un artículo de opinión que he escrito en representación del Observatorio del Estado de Conservación del Lobo (OECL) en referencia a las recientes noticias acerca de la inclusión del lobo en el Listado de Especies en Régimen de Protección Especial.

EL OBSERVATORIO DEL LOBO ADVIERTE QUE LA PROTECCIÓN DE LA ESPECIE NO ESTÁ GARANTIZADA

Como todos sabemos, el lobo ha quedado incluido en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección especial, lo que en la práctica significa que quedará prohibida la caza deportiva de la especie y deberá redactarse e implementarse una estrategia de conservación. Sin embargo, el Observatorio del Estado de Conservación del Lobo (OECL) juzga esta decisión únicamente como una victoria parcial del conservacionismo en España.

Por un lado, no echarán las campanas al vuelo hasta que la publicación en el BOE haga efectiva la medida. En caso de que la protección del lobo se ratifique mediante dicha publicación, advierten que algunas de las Comunidades Autónomas que han votado en contra, como Castilla y León, Asturias o Cantabria, ya amenazan con recursos contra la misma, lo que garantiza interminables procesos legales y administrativos que podrán permitirles continuar matando lobos.

El Observatorio señala que la decisión del Gobierno únicamente perjudica los intereses de los cazadores que se lucran con la caza del lobo, pero no va a frenar de ninguna manera la sangría anual de lobos abatidos por personal de las propias Comunidades Autónomas, ya que es el propio Ministerio quien abre la puerta a “controles letales” en caso de prejuicios económicos a la ganadería. A este respecto, el Observatorio pone como ejemplo el caso de Ávila, con una población de lobos no viable y fragmentada, donde la Junta de Castilla y León planteó abatir hasta siete ejemplares de lobo el pasado año¹. Estas medidas, ejecutadas incluso durante la época de reproducción por los agentes medioambientales que pagamos todos los ciudadanos, son ilegales ya que no cumplen los requerimientos de la Directiva Hábitats de la Unión Europea.

Por otro lado, el Observatorio del Lobo teme que la futura estrategia de conservación signifique el mismo fracaso que la última, elaborada en 2005. Advierten que una estrategia sin un estudio de dinámica de población² en el que participen investigadores independientes y sin basarse en los últimos estudios científicos que avalan que no deben matarse lobos, no garantiza de ninguna manera una toma de decisiones responsable y en clave de conservación, estando abocada al fracaso. De la misma manera, advierten que se debe ser muy crítico con las evaluaciones y opiniones de los técnicos contratados por las propias Comunidades o que trabajan en las mismas.

Finalmente, señalan que en algunos territorios ya existían desde hace años los instrumentos legales necesarios para haber protegido al lobo de manera efectiva y no se ha hecho. Ponen el caso de Castilla-La Mancha, que en virtud de la propia Directiva Hábitats, la Ley Nacional de Patrimonio Natural y Biodiversidad y sus propias disposiciones autonómicas estaban obligados a poner en marcha un Plan de Recuperación de la Especie, algo que no ha querido hacerse, desautorizando incluso al Defensor del Pueblo³. Pese a haber votado a favor de la protección, en realidad Castilla-La Mancha no se jugaba nada, dado que desde hace dos décadas ya tenía la obligación de hacer efectiva dicha protección.

En consecuencia, el Observatorio del Lobo, como institución conservacionista de ciencia ciudadana, juzga la decisión del Gobierno como un paso importante aunque claramente insuficiente. Anima a científicos independientes y naturalistas a trabajar en la observación del estado de conservación de la especie, e insta a la sociedad y a todas las entidades conservacionistas, que llevan años presionando para conseguir la completa protección del lobo en España, que no bajen la guardia ante una lucha que, siendo realistas, va a continuar durante muchos años.

Observatorio del Estado de Conservación del Lobo

REFERENCIAS

1. https://observatoriolobo.com/numeros-para-matar-lobos/
2. https://www.ecologistasenaccion.org/137560/el-sistema-central-como-frontera-del-lobo/
3. https://www.defensordelpueblo.es/resoluciones/aprobacion-del-plan-de-recuperacion-del-lobo-en-castilla-la-mancha/

jueves, 4 de febrero de 2021

Una nueva historia

El escritor que comienza a escribir una nueva historia puede parecerse a ese caminante que, de repente, se encuentra ante una encrucijada. Es una sensación extraña, algo así como una aventura llena de retos, pero a la vez muy enriquecedora. En mi caso, la experiencia es doblemente satisfactoria porque juego con la indiferencia ante el éxito: aunque escribo porque creo que tengo cosas que contar, y presentaré esta obra a premios y certámenes, me da igual cuánta gente la lea; con que guste a un solo lector me daré por satisfecho. Hoy me he puesto con ella; desde hace tiempo se lo que quiero decir, tengo perfilados los personajes y su papel dentro de la trama, conozco la época histórica en que va a desarrollarse y tengo un cuaderno de notas lleno de escenas, frases, objetos y detalles para incluir poco a poco dentro del libro. Desde que publiqué La sierra distante en 2018 no había vuelto a sentarme a escribir, pero por fin he encontrado el tiempo, la situación personal, el espacio de trabajo y la tranquilidad necesarias para ello. Y también, por supuesto, la inspiración. La historia va a ser un drama rural, el cual, supongo que es o será mi género. Quiero que sea oscura, que cree desasosiego y que hable de la mezquindad del hombre. De esos hombres que no toman decisiones, que no son valientes. De las consecuencias de sus actos. De injusticia, o de justicia puesta en práctica por las buenas o por las malas. Que deje mal cuerpo, que haga reflexionar, que nos de qué pensar: tres opiniones que me suelen dar sobre mi anterior novela. Si ésta cumple con lo mismo habrá merecido la pena.


domingo, 31 de enero de 2021

Esos lobos que no comen cabra montés

Hace unos días, me enviaron un artículo colgado en la web del Parque Nacional de la Sierra del Guadarrama, "A vueltas con el lobo...en Guadarrama", firmado por Juan Vielva y Fernando Horcajada, en el que hablan del asentamiento del lobo en la sierra; tratan de transmitir, para que lo entienda todo el mundo, primero el importante papel ecológico del lobo, y segundo, que la convivencia del depredador con la ganadería extensiva es perfectamente posible, siempre y cuando las poblaciones de ungulados silvestres en las zonas loberas gocen de buena salud. Y es cierto. Argumentan que, en 200 muestras de heces de lobo recogidas, han encontrado un 82% de presencia de ungulados silvestres frente a un 18% de ganado, aunque no detallan la prevalencia o el porcentaje de cada presa, ni a lo largo de cuanto tiempo se ha realizado ese muestreo, ni en qué época del año, ni si se ha incluido un monitoreo territorial de manadas concretas de lobos para interpretar su uso del territorio (esto no se hace en España) y su relación con las zonas ganaderas o esos ungulados silvestres.

Siempre podemos considerar positivo que, desde organismos oficiales, se hable de la convivencia con el lobo y de su importante papel ecológico, aunque después esos mismos organismos que pagamos todos no apliquen las leyes para proteger al lobo, a lo cual están obligados. Dejando eso de lado, en el mencionado artículo de Vielva y Horcajada hay algo que llama poderosamente la atención: en él no existe mención alguna a la cabra montés como "ungulado silvestre", "presa silvestre" o "presa disponible" ni nada parecido, aun cuando supuestamente existe sobrepoblación. Parece que no existen las cabras monteses en el Guadarrama o que el lobo no tiene relación alguna con ellas. Sin embargo, la realidad es que el lobo del Guadarrama, tanto en la vertiente madrileña como en la segoviana, depreda sobre la cabra montés desde hace más de una década; es más, el Observatorio del Lobo dedicó incluso una jornada completa en el Museo de Ciencias Naturales para dar a conocer a la sociedad este hecho tan positivo.

Es evidente que un ungulado silvestre cuya población goza de buena salud en la sierra, como es la cabra montés, significa un recurso trófico importante para el lobo. Sin embargo, ¿por qué ni siquiera se menciona a la cabra como especie en un artículo firmado por una entidad oficial? ¿Por qué no explican si en esas 200 muestras aparecían restos de cabras? ¿Qué sentido tiene ocultar que en un Parque Nacional español se da esta relación entre lobos y cabras salvajes? Si el lobo es un regulador natural de las poblaciones de ungulados, ¿no es el lobo clave para controlar las cabras? No sé si ese elocuente silencio tendrá algo que ver con el empeño que se tiene desde hace años en "extraer", rifle mediante, miles de cabras de la sierra madrileña. Para justificar esa matanza, que ya fue paralizada en los tribunales, pero a la cual nadie renuncia, no es para nada útil el hecho de que el lobo sea ya un regulador natural de la sobrepoblación de cabra montés.

Hay dos cosas evidentes: primero, que los gestores siguen enrocados en la no depredación del lobo sobre la cabra, y segundo, que los autores eluden el asunto. Como siempre, se echa de menos claridad en la valoración que las entidades públicas hacen del lobo ibérico. Demasiados intereses poco honrados priman en España sobre la conservación misma. Personalmente, no entiendo que, siendo tan fácil ser valiente, decir la verdad y hacer las cosas bien, ¿por qué se hacen tantos malabares con el lobo?

Referencias: 

"A vueltas con el lobo...en Guadarrama"

martes, 5 de enero de 2021

Un gesto amable

Pedí un Ribera y me dispuse a sentarme, con un buen libro, en una de las mesas de la cafetería. El Parador de Fuente Dé estaba prácticamente vacío: se habían cancelado casi todas las reservas debido a las inminentes restricciones. La consecuente paz que se respiraba allí, a finales de octubre, era casi monástica: el buen hotel, encerrado en la profunda hoya glaciar al final de la carretera de montaña, era entonces un enclave casi feérico. Había un profundo silencio. Me encontraba allí tratando de rascar un último viajecito montaraz a un año mezquino, y pasaría los dos fantásticos días siguientes deambulando por la montaña cantábrica, junto a mi perro, desde el amanecer hasta la noche en rotunda soledad. 

Aquella tarde, cuando me disponía a empezar Sukkwan island -libro que me había reservado para aquel viaje- tomando un vino junto a la ventana de piedra de la cafetería y con vistas a los jardines que se iban oscureciendo, la camarera me indicó, casi susurrando, que el salón estaba vacío y acababan de encender la chimenea. Que estaría más cómodo en un sillón junto al fuego. Aquello era algo digno de reflejar por escrito: encontré un guiño de complicidad lectora, un gesto de aprecio y respeto hacia alguien que se sienta a leer en silencio. Sin duda, algo muy especial más allá de la amabilidad profesional o el buen servicio. Había honesta consideración por el lector tranquilo: algo difícil de encontrar en este mundo de ruidos, música alta y seres humanos estomagantes. Sobra decir que, agradecido, acepté la sugerencia.

 

viernes, 1 de enero de 2021

Una mañana cualquiera (II)

Estas navidades no se han escuchado los villancicos que salían el año pasado desde la clínica dental, que algunos días me despertaban dulcemente por la mañana. Aunque me molestan bastante los ruidos ambientales que generan otros, en cierta manera los he echado de menos: no dejaban de representar una circunstancia propia del medio ambiente humano del centro de la ciudad, centro en que dejaré de vivir al cabo de unos pocos días. Antes de bajar a la calle tomo un expreso, de pie en la cocina, mientras el perro se sienta a mi lado, pegado al radiador, esperando friolero a que se encienda. Todavía no, le digo. Fuera hace frío, un frío seco y castellano. Como tantas otras veces en los últimos años caminamos hacia el parque, el parque por excelencia de la ciudad. Para los alcalaínos de toda la vida siempre será el "parque de los patos" y los que aún somos jóvenes recordaremos también los botellones nocturnos que siempre se han hecho allí los fines de semana. En el parque hay pinos viejos, muy altos, muchas parcelas de césped bien cuidado, todo tipo de árboles ornamentales que no sé identificar y un par de fuentes de rocalla en las que, si uno tiene paciencia y sabe lo que está haciendo, puede ver cómo bajan a beber aves desconocidas para la mayoría, como carboneros, reyezuelos, agateadores y currucas.

Remy es un podenco mestizo con váyase a saber qué, pero corre con una elasticidad y potencia que ya quisieran los galgos. Como éstos, o como los guepardos, es un animal tranquilo, pero con un espíritu de atleta imparable. El sol ilumina el parque, resalta los verdes, derrite la escarcha y acentúa los tonos ocres de las pocas caducifolias que hay entre las palmeras y las coníferas. La luz del sol mañanero reflejada en las hojas anaranjadas me trae a la mente los montes de mi querida Riaza, tan poblados de robles melojos. Podrían haberme recordado otros lugares, pero me ha venido la comarca de Riaza. Puede que sea debido a que, por culpa de los confinamientos perimetrales, no estoy pudiendo pasar mis largos días de caminatas invernales por allí, como me he acostumbrado a hacer durante los últimos inviernos. ¡Cómo se echa de menos salir al campo! Las horas perdidas deambulando por montes apacibles, pasando frío, luchando contra alguna cuesta embarrada, lo bien que sientan los tallarines o las lentejas calentados en el hornillo. También echo de menos la parada en el pueblo antes de coger la carretera, para tomar un último café con un trozo de tarta. Ya volverán esos días tranquilos y sin propósito, en los que se disfruta la vida en su plenitud. Y en fin, pese al frío urbano de esta mañana cualquiera, me siento en un banco y aprovecho para que el sol me caliente las manos y la cara. Como siempre, Remy se sube al banco y se sienta a mi lado, temblando. Ya queda menos para volver a tu querida Riaza, le digo en voz alta.

miércoles, 2 de diciembre de 2020

El once de gala

Me acaba de llegar la alineación. El flamante plantel de responsables, el "once de gala". Se trata del rimbombante "Grupo de Trabajo del Lobo" que el Ministerio para la Transición Ecológica (eso que en cualquier país normal debería llamarse Ministerio de Medio Ambiente) ha creado con el fin de diseñar una nueva "Estrategia Nacional" de gestión de la especie: en resumen, dicen que recomiendan suspender la caza de lobo, pero quieren que se sigan permitiendo eso que se llama controles letales de población, que no es más que un eufemismo de matar lobos para contentar intereses sectoriales o electorales. Recomiendan no cazar igual que recomiendan control letal. Venden esta falsedad como una "gestión flexible e intermedia". Y con esta ficción pretenden engañar a los conservacionistas. Porque, evidentemente, una estrategia sólo sugiere objetivos, no impone obligaciones, no sanciona a funcionarios incompetentes o que prevariquen. De manera que, y ojalá me equivoque, todo va a seguir igual. 

Pero a lo que iba: el once de gala. Habrá quien piense que un "Grupo de Trabajo del Lobo" incluye a científicos independientes, investigadores, naturalistas y expertos de las entidades conservacionistas. Pues no: en ésto no se apuesta por nadie que no tenga intereses particulares. Dicho grupo de trabajo lo forma personal ad hoc a dedo puesto a dedo por cada Comunidad Autónoma. Casi todos ellos destacan por una gestión, digamos, poco eficaz y nada conservacionista. Al leer los nombres, conociendo cómo funcionan los tejemanejes del lobo en España, no puedes más que sentir tristeza. Está Buruaga, vicepresidente de la SECEM y coordinador de los censos de Castilla y León que motivaron durante años los criminales cupos de caza de la Junta. También veo a Agustín Noriega, quien me dicen que es el responsable de los permisos ilegales -no, no está en la cárcel- para matar lobos al sur del Duero. Veo también, cómo iba a faltar, a Juan Carlos Blanco. En la plantilla cántabra está Lucio, quien parece que es el que firma las matanzas de lobos en esa comunidad. De Castilla-La Mancha figuran Erundino Alonso y Marino López, responsables de que el lobo no tenga una población estable en Guadalajara, uno de los mayores y más vergonzantes fracasos en conservación en España en los últimos tiempos, fracaso del que se han permitido incluso presumir en televisión durante meses, vendiéndolo como un buen trabajo y engañando a la gente con total desparpajo.

En fin, que todo queda en casa. Allí donde hay un puesto siempre están los mismos. Ahí están todos los que se saltan las leyes de transparencia, ocultando cómo gestionan al lobo. Los mismos que deniegan las autorizaciones y colaboración a investigadores independientes para que nadie se entere de lo que pasa. Todos los responsables de la dinámica de asentamiento y extinción del lobo en los límites del área de distribución, todos los responsables de su regresión en varias regiones y todos los responsables de su virtual desaparición en otras son enviados al Ministerio como claves del "Grupo de Trabajo" y la nueva "Estrategia". Toda esta mentira está pagada por nuestros bolsillos. Lo más divertido de todo este asunto es que se venden a sí mismos como desinteresados defensores del lobo. Pero, en realidad, están al servicio de un mercado de intereses, de un lobby o un establishment, como quiera llamarse, amén de sus propios chiringuitos particulares, que garantizan ante todo que la población española de lobo no avance ni un solo metro más. Y nos están engañando a todos. Con un rotundo éxito.

domingo, 8 de noviembre de 2020

Lo que debe lograr el arte

Mientras pasaba la mañana paseando por Madrid, dando cuenta de un buen desayuno y parando a repostar en un café de especialidad, decidí dejarme caer por un par de exposiciones gratuitas: la primera sobre Goya, siempre desazonador, en la Real Academia de las Bellas Artes de San Fernando; la segunda, sobre la Batalla de Trafalgar, en el Museo de Historia de Madrid. Tengo que decir que no esperaba demasiado de esta última, ya que me la vendieron como un viaje a la batalla a través de Galdós, aderezado con unas cuantas pinturas. Pero lo que encontré en la sala me impresionó profundamente. No es que sea experto en Trafalgar, pero he leído sobre la batalla, tanto historia como buenas novelas, y creo que puedo enumerar de memoria casi todos los barcos -esos impresionantes navíos de línea de la época, verdaderas fortalezas que vomitaban fuego y metralla- que participaron en el choque. Creo que a cualquier persona que se considere curiosa tienen que fascinarle hechos como el de aquel día de octubre de 1805, no tanto por tratarse de un punto de inflexión histórico de gran importancia, sino por haber sido el escenario de un drama humano sobrecogedor.

La exposición, siguiendo la narración novelada que Galdós hizo de la batalla, muestra una serie de impresionantes pinturas del artista Daniel Parra. No voy a detallar aquí en qué consiste la muestra, ni a hacer un resumen rimbombante de cómo debieron ser las horas de cañonazos y muerte entre los barcos. Pero debo mencionar el profundo impacto que me provocó la exposición. Admiro cómo han logrado crear algo de tanta fuerza y belleza a partir de un suceso tan truculento. No me avergüenza reconocer que se me humedecieron los ojos por la emoción. Supongo que esto fue por dos motivos: primero, por mi propia sensibilidad por la historia, que creo te otorga el privilegio de emocionarte con estas cosas, y segundo, por la impecable calidad del arte de Daniel Parra, ya que sus exquisitas pinturas logran un efecto inmersivo, impactante, sin artificialidades y de gran rigor. No puedo sino deshacerme en elogios ante estas cosas. Sencillas, honestas, apasionadas.

Creo que el arte, en cualquiera de sus formatos, es bueno sólo cuando hace reflexionar a quien lo consume. Y tanto las pinturas como los textos de esta exposición lo hacen. Te invitan a reflexionar sobre la valentía de aquellos hombres, como Churruca o Gravina, quienes sabían que, por la decisión del jefe francés impuesto, iban a perder la batalla. Pero cumplieron con su deber, como también hicieron los miles de marineros e infantes que, con ellos, iban en los barcos a enfrentar y repartir horror. La muestra también acierta al hacerte reflexionar sobre lo estéril de los sacrificios. Personalmente, tengo que decir que me hizo darle vueltas a otra cosa: a esta desinformada generación de jóvenes, suficiente y despectiva, que mira estas cosas por encima del hombro, si es que se digna a mirarlas. Y también a la vileza de políticos y cargos, de todos los colores, que les han hecho así. En fin, todos esos petulantes cabezas huecas que desprecian y juzgan injustamente la historia desde su cómoda perspectiva actual. Cualquiera sabe a qué tipo de personas me refiero. Creo que la vacuidad ofensiva de su pensamiento es lo que hace más dolorosos todos aquellos sacrificios históricos. Pero en fin: ya quisieran estos mequetrefes de ahora tener un ápice del honor que tuvo Churruca.