martes, 23 de abril de 2019

Firma de libros abril 2019

Queridos amigos, este fin de semana estaré firmando ejemplares de La sierra distante en dos ferias, Alcalá de Henares y Vallecas. Adjunto los elaborados carteles de diseño contemporáneo que he preparado. Os espero.



domingo, 7 de abril de 2019

Los egoístas de la carrera de Muniellos

Entre todas las agresiones que sufre el medio natural -caza, especulación, pozos ilegales, incendios- existe una que, si bien no es la más destructiva de forma directa, es la que más nos indigna a más de uno por las amenazas que va a generar ya a corto plazo: las actividades deportivas en espacios naturales, entre las que destacan las carreras de montaña. Lo que ahora se llama trail. Porque la caza se puede regular, legislar, los incendios se pueden perseguir, la minería se puede prohibir. Pero el egoísmo no. Contra la gente egoísta a la que le resbala destrozarlo todo o llevarse por delante lo que sea con tal de divertirse no puedes hacer nada. Es como hablar con la pared, no puedes educar ni tampoco sensibilizar. Su afición es lo más importante.

En estos días, va a celebrarse una carrera en la reserva de Muniellos, una de las joyas de la Cordillera Cantábrica que conserva algunas de las zonas de más alta naturalidad de la Península, entendiendo alta naturalidad como espacio poco alterado donde la naturaleza puede seguir todavía sus propios ciclos. Pues bien, se ha denunciado que esta imprescindible carrera va a atravesar cantaderos de urogallo en plena época de reproducción: recordemos que el urogallo cantábrico está en peligro crítico de extinción, por no decir que es ya un muerto en vida. Todos los conservacionistas han puesto el grito en el cielo y se ha solicitado un cambio en el trazado de la carrera, que no su prohibición, que es lo que realmente debería pedirse. 

Aun así, la respuesta de organizadores y participantes ha sido la esperable: insultos y amenazas. Los trail runners califican a conservacionistas y científicos como "hijos de puta", "ecolojetas gilipollas" o "subnormales" (todo está en internet, para el que lo quiera comprobar), además de amenazarlos con bajar calientes o acabar en el río si van a manifestarse contra la carrera. Una reacción violenta la de estos corredores homéricos, pero que no debe extrañar a nadie; los corredores de montaña son enemigos terribles, y lo sé por experiencia. En esta página he escrito antes un par de artículos sobre este tema (ver Una carrera muy especial y Los cinco famélicos). Los recuerdo con cariño, porque han sido de los artículos que he escrito aquí que más respuestas han generado: poco después de publicarlos recibí varios correos electrónicos de esta gente, todos ellos para insultarme y para recordarme que no tengo ni puta idea.

Algunos datos. En 2015, según datos de EUROPARC-España, se celebraron en Asturias y Castilla y León 11 y 30 pruebas de este tipo, respectivamente, todas las asturianas y 29 de las castellanoleonesas en zonas protegidas, con una media de 336 participantes por prueba en Asturias y 461 en CyL. Todo en áreas protegidas. Y no es sólo el día de la carrera, es la presión constante que esto genera, ya que como preparación de la fiesta hay que desbrozar, talar, señalizar, los corredores van a entrenar allí antes y después, por no hablar de los residuos. Me pregunto, ¿no hay otro sitio para hacer esto? ¿No hay suficientes eriales, montes pelados, para poner a correr a cuatrocientas personas? ¿Hay que hacerlo en los espacios protegidos? ¿Es necesario? ¿Por qué y para qué se hace esto? No tengo respuestas: sólo se que todo esto me produce una inmensa pena.

Creo que no hace falta detallar cuales son los impactos que generan estas actividades innecesarias, improductivas y estúpidas. Cualquiera que sepa algo de campo -no como yo- lo sabe perfectamente. Hay dos cosas que me preocupan especialmente: primero, la cerrazón, la superficialidad, el perfecto egoísmo infantil de los corredores de montaña que saben que su afición es destructiva y aun así no les importa. Segundo, la grave responsabilidad de las administraciones por no poner coto a estas actividades infames. Porque las carreras de montaña no son otra cosa que otra vuelta de tuerca más, otra incomprensible presión a la naturaleza que no hace ninguna falta: representan la violación última de las montañas. Unos actos inútiles, promocionados y protagonizados por gente egoísta que no tiene ni la más mínima sensibilidad.


sábado, 6 de abril de 2019

Vamos a libros

Queridos amigos, os comunico que acabo de abrir una página de opinión y crítica literaria. Una cosa coloquial, familiar y sin pretensiones, donde iré dejando críticas breves sobre los libros que vaya leyendo. 

Todos los lectores googleamos de vez en cuando libros que nos interesan seguidos de los epítetos "opinión" o "crítica". Para eso está pensado "Vamos a libros".

Como tengo la mala costumbre de leer mucho, supongo que la página irá teniendo contenido con frecuencia. Por cierto, como habréis notado el nombre se relaciona con mi evidente pasión por la terminología cinegética.


Un abrazo a todos

domingo, 31 de marzo de 2019

Un par de bichos por Gredos

Estos días finales de marzo, de prolongado y anormal anticiclón, he dado un par de paseos por la Sierra de Gredos. Sin llegar del todo a la alta montaña, a las bondades de su Macizo Central, este paraíso para la herpetofauna siempre deja avistamientos que merecen la pena.

- Podarcis guadarramae macho soleándose:


- Machos de lagarto verdinegro (Lacerta schreiberi) haciendo lo mismo en viejos muros de majadas:




- Juvenil de lagarto ocelado (Lacerta lepida), con su curioso y casi exótico diseño:


- Algunos hábitats de origen antrópico, dentro de la inmensidad mineral e hidrológica de Gredos, son buenos refugios de fauna; por ejemplo, una laguna artificial bien naturalizada y las ruinas de un aprisco:



- Dentro de la abundante biomasa animal de Gredos destaca, como en muchos otros lugares y pese a la cobarde persecución que sufre, el zorro. No es raro avistarlos por los prados a cualquier hora del día, en busca de topillos o persiguiendo saltamontes. El siempre agradable encuentro con maese raposo:



miércoles, 20 de marzo de 2019

Lucanus cervus en Guadarrama

No sé cómo se me había pasado colgar estas fotos, ya que muestran uno de los encuentros campestres que más ilusión me hicieron el pasado año de 2018. Una tibia tarde de julio, mientras observaba indicios de lobo en un carril arenoso de la Sierra de Guadarrama, me topé con el caminar vacilante y articulado de un verdadero coloso: el ciervo volante, Lucanus cervus, un verdadero gigante en el mundo de los insectos. 

Si bien suele describirse que, para encontrar al macho de ciervo volante, hay que realizar la búsqueda una o dos horas antes del anochecer en los bordes de los robledales y durante la brevísima etapa de vuelo de la especie, aquel hallazgo se saltaba algunas normas: serían todavía las soleadas siete de la tarde, a mil quinientos metros de altitud, y en una zona donde predominaban pinos silvestres de gran tamaño surgiendo entre escobones, zarzas y piornos, muy lejos de las fagáceas más cercanas. 

Al agacharme para observar al bicho con detalle, me sorprendió su actitud de desafío: alzaba la cabeza como un gallo de pelea para lucir ostentosamente sus mandíbulas, evolucionadas para el combate hasta parecerse a las cuernas de un ciervo; de ahí el nombre de este impresionante coleóptero, el escarabajo más grande de Europa.




jueves, 7 de marzo de 2019

Nace el OBSERVATORIO DEL LOBO

Comparto aquí la noticia subida a la página web del Observatorio del Lobo, que resume el "acto fundacional" que tuvo lugar el pasado 1 de febrero de 2019 en el Museo Nacional de Ciencias Naturales.

Nace el Observatorio del Lobo, una iniciativa de ciencia ciudadana para la conservación de la especie

  • El Observatorio del Lobo da continuidad a los años de trabajos de un grupo de investigadores y voluntarios dedicados al seguimiento de la especie.
  • La metodología de trabajo de campo, que combina el muestreo de indicios de la presencia de lobos con el fototrampeo, permite llegar a conclusiones responsables sobre el número de grupos y ejemplares.
  • Estamos en un momento determinante en el que la observación y los datos son más necesarios que nunca para avanzar en la defensa y protección del lobo, tal y como promueve la nueva asociación

  • 28 de febrero de 2019 El Observatorio del Estado de Conservación del Lobo (Observatorio del Lobo en su denominación abreviada) es una asociación de ámbito nacional que ha nacido para analizar la situación de esta emblemática especie y de los factores que le afectan. Presidida por el investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN‐CISC), Fernando Palacios, es un ejemplo de ciencia ciudadana que, más allá de obtener la foto fija que ofrecen los censos de especies, se dedica al seguimiento a largo plazo de las poblaciones de lobo. Su finalidad es ofrecer información continua y actualizada tanto del estado de la especie como de su hábitat para que las administraciones implicadas tomen medidas bien documentadas.

    El trabajo se lleva a cabo con voluntarios que, una vez adquirida a formación metodológica, se ocupan de la toma de datos en el campo haciendo seguimiento en áreas concretas de uno o varios grupos de lobos. Así se consigue estudiar la dinámica las diferentes poblaciones, su distribución geográfica y la extensión y características sus hábitats. La metodología de trabajo de campo que emplea el Observatorio del Lobo, que combina el muestreo de indicios de la presencia de lobos con el fototrampeo, está diseñada para identificar los territorios de cada manada y poder llegar a conclusiones responsables sobre el número de grupos y ejemplares.
    “Con este conocimiento científico, además de determinar el estado de conservación de las poblaciones, podemos predecir si el lobo es viable por sí mismo en su hábitat natural a largo plazo. Así se pueden tomar las medidas necesarias basándose en datos reales y, tal y como marca la Directiva de Hábitats y de la Ley de Patrimonio Natural y Biodiversidad, proteger al lobo, que es una especie de interés comunitario”, apunta Fernando Palacios. “Las administraciones que se ocupan de temas medioambientales se basan en censos que, si se quiere cumplir la normativa vigente, no ofrecen toda la información necesaria”, indica el investigador.

    Ocho años de trabajo

    Pero el Observatorio del Lobo no parte de aquí sino que es fruto de la experiencia obtenida a través del Censo del Lobo Ibérico, una iniciativa en la que ya participaron la mayoría de los integrantes de la nueva asociación. El trabajo de los ocho años previos ha permitido obtener muchos  datos  biogeográficos  y  conclusiones respecto  al  terreno y las costumbres de las manadas. Entre ellas, que en su mayoría los lobos viven en territorios que gozan de algún tipo de protección territorial (Red Natura 2000, Parques Naturales, Partes Nacionales o Reserva de la Biosfera). Habita en áreas una altitud de entre 900 y 2200 metros con un 94% de cobertura vegetal  silvestre,  es  decir,  bosques  de  especies  frondosas  y  coníferas,  pastizales naturales, vegetación habituada a las sequías, matorral boscoso, praderas y matorrales o bosque mixto.
    En concreto, el grupo de trabajo del proyecto que trabaja en el Sistema Central ha hecho el seguimiento de trece manadas de lobos y ha detectado una situación de estancamiento de la población en la Comunidad de Madrid, con pocos individuos por grupo (4‐5), sin reproducción constatada todos los años y con la  probable desaparición de un grupo entero debido a los atropellos. Por ello instan a las autoridades competentes a tomar medidas que disminuyan la mortalidad: crear pasos de fauna, mejorar los valla o y perseguir el furtivismo. Medidas que deben sumarse a la coordinación entre las diferentes CCAA y la protección legal de la especie en todo el territorio nacional.
    Además de lo expuesto, el Observatorio del Lobo realizará jornadas y publicaciones periódicas para informar a la ciudadanía zonas de estudio.

    La primera jornada

    En la primera jornada del Observatorio del Lobo, celebrada el 1 de febrero en el Museo Nacional de Ciencias Naturales y que sirvió de presentación pública de la asociación, se expuso la necesidad de mejorar la coexistencia con la ganadería y la adopción de medidas adicionales de conservación de la especie para lograr así mantener el equilibrio de los ecosistemas que puebla.
    Esta primera reunión contó con la presencia de naturalistas como José Antonio Montero, redactor jefe de la revista Quercus, que comentó que “en el momento en el que nos encontramos, asociaciones como esta, que basan su trabajo en la observación y la toma de datos, son más necesarias que nunca para avanzar en la defensa del lobo y su hábitat”. Montero también destacó el importante papel de investigadores como Fernando Palacios que, según sus palabras, “representa lo que debe ser un científico de nuestro tiempo, comprometido e implicado en los desafíos ante los q e nos encontramos”.
    "Ahora tenemos posibilidades reales de tener representación en Europa y desde Bruselas vamos a hacer efectiva la protección máxima del lobo", apunto Silvia Barquero, presidenta del Partido Animalista (PACMA). Por su parte, Theo Obserhuber, coordinador de proyectos de Ecologistas en Acción, destacó la importancia de poder contar con expertos como los que forman este grupo ya que, "gracias a la experiencia acumulada y la recopilación metódica de datos, resultas imprescindibles para el peritaje en procesos legales cuando hay que defender la protección de determinados espacios".

    Enlaces:

    martes, 5 de febrero de 2019

    El pobre Blas

    Hace tiempo que sólo escribo aquí sobre naturaleza. Creo que nunca he escrito nada político, no me gusta hablar de política, pues como dice un buen amigo, "La política saca lo peor de la gente, cualquier persona que creías normal puede convertirse en un idiota, o un energúmeno, en cuestión de segundos". Tiene razón, desde luego. Tampoco suelo hablar de política con amigos, familiares ni compañeros, porque nunca falta el enterado que, cuando tratas de exponer tu opinión sobre el tema que se trata, educadamente y con base en los varios libros que has leído sobre eso, te mira con condescendencia o directamente se ríe de lo que dices. Desde su iletrada sabiduría de sobremesa, de barra de bar, de televisión, de lo que ha oído por ahí. Esto, además de con la política, pasa mucho si se habla de hechos históricos, sobre todo si metemos el pie en terrenos que los acomplejados han vuelto pantanosos: la Guerra Civil, la Conquista de América u otros procesos, cuya apasionante complejidad viene grande a más de uno. Un día me di cuenta de todo esto y, desde entonces, selecciono muy bien con quien discutir sobre política o historia.

    Hablando de historia y opiniones sorprendentes, estos días circula una breve polémica sobre cierto personaje histórico. Sí, ésta es una página sobre naturaleza y bichos, pero es que este penoso asunto me ha tocado la fibra. Ya lo conoceréis: a raíz de ciertas declaraciones políticas, en la gala de los Premios Goya, un tal Borja Cobeaga, director de cine, ha llamado "conquistador demediado" a Blas de Lezo, entre risas y carcajadas. Y bueno. No soy ningún patriota, pero soy consumidor habitual de historia de España y, al contrario que Borja, sé quién fue ese hombre, sé ponerlo en su lugar. En una época en que leía mucho sobre la América española o gestas de la época imperial, leí sobre Blas de Lezo, divulgación, estudios y novelas, pues precisamente entonces se estaba resaltando su figura, tal vez con cierta saturación. Sí, tuvo una trayectoria admirable, pero ha habido muchos como él de quienes no se acuerda nadie. Que dejen ya en paz al pobre Blas, pensaba.

    Pero no le han dejado. Ahora es cuando más se ha hablado de ese conquistador demediado. Como a la mayoría, para eso le ha servido al pobre Blas ser un patriota, para que ahora paisanos suyos se rían de él y le humillen. Un hombre que con 30 años ya estaba tuerto, manco y cojo por servir a su país y a lo que creía correcto. Que en Cartagena de Indias logró que América siguiera siendo española otro siglo más. Que con seis barcos, un puñado de soldados y otro de indios flecheros, derrotó a una de las mayores armadas de la historia: casi doscientos barcos ingleses, entre ellos veintinueve navíos de línea. Del pobre Blas de Lezo no se ha acordado nadie en doscientos cincuenta años, hasta que los amantes de la historia comenzaron hace poco a reivindicar su figura. Y hasta que un perfecto imbécil se ha reído de él en una gala.