jueves, 13 de abril de 2017

Situación del lobo en Guadalajara

En este artículo expongo la situación actual del lobo ibérico(Canis lupus signatus) en la provincia de Guadalajara. El análisis incluye una reseña histórica de las últimas tres manadas existentes en este territorio y unas conclusiones donde se explican las causas de porqué el lobo no consigue recolonizar la provincia, pese a llevar intentándolo casi veinte años.
 
 
Pasado reciente (2000-2015)
 
El lobo ibérico se extingue en la provincia de Guadalajara a mediados del siglo pasado. La guerra declarada a los animales considerados dañinos para las actividades humanas y sobre todo el uso indiscriminado de veneno en el monte hacen que la especie desaparezca de la provincia a finales de la década de los cincuenta. A partir de esos años la presencia del lobo se reduce a avistamientos y hechos testimoniales no comprobados en las zonas más remotas del norte y el este de Guadalajara.

No es hasta los años 2000-2005 cuando se tiene constancia del asentamiento de una manada al norte de la provincia, en la Serranía del Alto Rey. Este grupo reproductor desapareció sin dejar rastro, supuestamente víctima de la caza o del veneno. La administración corrió un tupido velo sobre el asunto. Hay que tener en cuenta que desde el año 1992 el lobo es Especie Prioritaria” de interés comunitario en la Directiva Hábitats de la Unión Europea(Anexos II, IV y V de la Directiva 92/43/CEE), medida que obliga a las administraciones a diseñar un plan de recuperación que garantice su protección y expansión. Este plan de conservación no se desarrolló entonces, ni existe todavía, a pesar de su obligatoriedad desde 1998.

En el año 2008 lobos procedentes de Segovia se asientan en el término municipal de Cantalojas, en lo que hoy se conoce como Sierra Norte. La nueva manada logra reproducirse. La idoneidad del hábitat y las extensas zonas despobladas de los alrededores parecían condiciones esperanzadoras para que ese grupo iniciara la recuperación de la especie en la provincia. Sin embargo las cosas fueron bien distintas. La manada sufre bajas por motivos que se desconocen(pero se intuyen), oscilando entre siete y dos ejemplares. Contemporáneos a estos lobos, se matan ilegalmente individuos en pedanías del término de El Cardoso. Sufriendo muchos altibajos, acosada y desprotegida, los restos de la manada de Cantalojas abandonan su territorio tradicional a mediados de 2015. Parece que entonces ya sólo quedaban tres ejemplares.


Radiomarcando lobos

En julio del año 2010 se colocó un collar de radiomarcaje a la loba alfa de esta manada. Se utilizó un cepo acolchado para atrapar a uno de los lobos; julio es pleno período reproductor, y se escogió esta época porque se sabe o supone que por instinto los lobos regresan a la zona de cría aunque hayan tenido experiencias traumáticas: en cualquier caso se puso en riesgo la camada. El fin primordial con que se justificó el radiomarcaje era peritar si los ataques al ganado eran obra de los lobos. Sin embargo el propio comportamiento de este animal desmonta este argumento peregrino: los lobos ibéricos no pasan más del 30% de su tiempo juntos y se desplazan entre 10 y 20 kilómetros cada noche, llegando a los 50 kilómetros; es decir, un compañero de manada de la loba radiomarcada podía matar una oveja a veinte o treinta kilómetros de ella.

Por otro lado, el radiomarcaje suele justificarse por lo valioso de la información que se obtiene sin la incómoda necesidad de salir al campo: una vez colocado el collar, “desde el sillón de casa” se puede saber por dónde andan los lobos y estudiar sus movimientos. Los técnicos que promovieron el radiomarcaje de la loba dicen que no existe otra manera de obtener esa información, lo cual tampoco es cierto: con un muestreo metódico en busca de indicios, estudio genético de los mismos y análisis de la cartografía nosotros hemos llegado a las mismas conclusiones. Pero para eso hay que hacer mucho trabajo de campo.

Es necesario aclarar que los métodos para atrapar a los lobos y radiomarcarlos son violentos y estresantes. Se utilizan cepos acolchados o bien lazos(tipo Belisle, etc.) con técnicas en que los científicos son asesorados por tramperos. Estos artilugios infames son muy agresivos: se sabe que provocan frecuentemente lesiones a los animales o incluso la muerte directa, habiendo ejemplares que se han roído su propia pata para liberarse. Nadie puede asegurar que no hayan muerto lobos ibéricos en este tipo de estudios. Los lobos son atraídos a estos lugares con carroñas de ovejas, como hemos podido comprobar en el campo: esto puede aumentar su querencia por el ganado doméstico. Por otro lado, pensar que los lazos se comprueban con la frecuencia debida es una ingenuidad: bastan unas horas para que el lobo muera o se lesione. Hay que decir que los datos obtenidos, incluyendo la ubicación exacta de las loberas y los lugares querenciales para los lobos, se hicieron públicos.

Teniendo en cuenta todos estos hechos objetivos, el radiomarcaje en Guadalajara, algo innecesario en una provincia con tan pocos lobos, parece más un proyecto de lucro y lucimiento personal que un trabajo por la conservación. Los fondos públicos utilizados deberían haberse dedicado a su protección directa: seguramente esta pamema ha sido más cara que compensar a los ganaderos. En cualquier caso, como se expone a continuación, el radiomarcaje y otras medidas tomadas por la administración han tenido el mismo beneficio para los lobos de Guadalajara: ninguno.


Años 2015-2017

La loba radiomarcada en 2010 apareció atropellada en noviembre de 2015 en el término de Carrascosa de Henares, a 50 kilómetros en línea recta de su territorio en Cantalojas. Todavía llevaba el pesado collar en el cuello, aunque llevaba más de cuatro años sin funcionar. Durante el invierno de ese año se avistaron tres lobos en una montería en la zona del pantano del Alcorlo. Finalmente y contra todo pronóstico, hubo reproducción al norte de la comarca de Jadraque. Las condiciones del entorno eran buenas y durante el verano del año 2016 esta manada llegó a tener 7-9 ejemplares.

Pero el tradicional drama del lobo no tardó en llegar. En agosto de ese año aparece un lobato enfermo, con signos de desorientación, dentro del casco urbano del pueblo de Pinilla de Jadraque y una mañana amanece muerto en el pilón. La necropsia habla de un óptimo estado muscular y nutricional; se detecta presencia de moquillo pero no parece afectar a los órganos ni generar lesiones, concluyéndose que la muerte del lobato ha sido por ahogamiento. Poco después, toda la manada desaparece sin dejar rastro. La versión oficial que hacen pública técnicos y científicos de la administración regional dice que todos los lobos han muerto de moquillo, achacando el contagio del virus a su transmisión por contacto de los lobos con zorros. Algo único.

Sin embargo, las cosas no son tan sencillas. Casualmente, los lobos se asentaron en un punto negro del veneno en la provincia. Los cotos de los pueblos vecinos de Medranda y Castilblanco han sido condenados recientemente por uso de veneno. La necropsia, que a muchos parece algo ambigua, no dice que la causa de la muerte del lobato sea el moquillo. No se encontraron más cadáveres excepto el de otro lobato en avanzado estado de descomposición, cuerpo del cual nunca se ha sabido nada. Sin datos objetivos, no comprendemos cómo puede generalizarse la muerte de una manada entera de lobos. No vamos a difamar ni a negar la versión de nadie: pero la versión oficial no se sostiene, y dada la ambigüedad o falta total de pruebas o explicaciones convincentes, qué menos que sospechar que la causa de las muertes no fue el moquillo. A día de hoy no se sabe qué ocurrió con esa manada.

Los técnicos responsables del estudio de este grupo han dado charlas públicas en las cuales no se ha hecho ni la más mínima mención del veneno o la caza furtiva, y donde la desaparición(muerte) de estos lobos ha sido alegre y coloquialmente expuesta a las ciudadanos como algo causal, esperable o inevitable, engañando sin escrúpulos a la par que no se ha cumplido la ley.


Situación actual y conclusiones

A día de hoy(abril de 2017), y salvo improbable sorpresa de última hora, existen CERO grupos reproductores en la provincia de Guadalajara. La presencia del lobo se puede reducir a un par de ejemplares itinerantes, imposibles de cuantificar o controlar, y a una manada compartida con la Comunidad de Madrid, grupo que tiene apenas un cuarto de su territorio en Guadalajara: estos lobos siguen vivos porque están en Madrid, de vivir en Guadalajara seguramente ya los habrían matado, como ocurre metódica e impunemente desde siempre. La situación actual no es otra que la de extinción objetiva. En el momento en que dejen de pasar ejemplares desde las provincias vecinas, se acabó.

El lobo ibérico lleva casi 20 años intentando asentarse en la provincia de Guadalajara y no lo ha conseguido. Los motivos están claros:

-No existe el obligatorio plan de recuperación de la especie ni se le tiene en cuenta en los planes de gestión de la Red Natura 2000. No se cumple la ley.
-No se han tomado medidas para la mejora del hábitat que garanticen su buen estado o la tranquilidad para los lobos.
-No se vigilan, limitan ni prohíben las monterías en el territorio de los lobos. Tampoco los aguardos de corzo ni la caza menor.
-No se ha llevado a cabo un trabajo de conciención suficiente con ganaderos y cazadores.
-No se obliga a tomar medidas preventivas para la protección del ganado(mastines, pastores eléctricos, recogida de rebaños, etc).
-No se ha puesto en marcha un sistema rápido y efectivo de compensaciones a los ganaderos.
-No se ha hecho nada, que sepamos, para luchar contra el veneno.
-No conocemos que las muertes constatadas de lobos por disparos u otras causas atribuibles a su persecución directa hayan sido investigadas o penadas.

No se han dado, en definitiva, ni los esfuerzos más básicos para la protección de la especie: aquellos que tenían la obligación legal y el imperativo moral de hacerlo no lo han hecho. La Sierra Norte de Guadalajara es la mejor zona del Sistema Central para albergar una población estable de lobos, y otras regiones alcarreñas como las Parameras o el Alto Tajo también presentan condiciones biogeográficas idóneas. El lobo es especie clave para la biodiversidad y el equilibrio ecológico. Cuando se conoce bien la provincia de Guadalajara y todos estos territorios y espacios naturales, después de pasar años en sus campos, uno no puede evitar preguntarse quienes son los responsables de que no haya lobos allí. Que cada cual saque sus propias conclusiones.

Abraham Prieto.
Coordinador de campo de Proyecto Lobo- Proyecto de Voluntariado para el Censo y Evaluación del Estado de Conservación del Lobo Ibérico.


 
**La información que contiene el artículo es fruto del trabajo de los integrantes del Proyecto Lobo en Guadalajara y otros compañeros a nivel nacional, durante el último año de trabajo y mucho tiempo atrás. Un saludo a todos y gracias.